La ratificación de normativas para el uso de medidores de C02 ya es un hecho, La Xunta de Galicia la ha aprobado y está en vigor desde el pasado día 23 de abril. Esta actuación deja claro que la obligatoriedad del uso de este tipo de dispositivos tanto en hostelería como en otro tipo de establecimientos se extenderá a corto plazo en todas las comunidades.

Pero, ¿cuál es realmente la función de estos medidores?

Gracias a su instalación es posible tener controlada la calidad del aire del local en todo momento. Además, en el caso de que exista una posible presencia lírica (como la COVID-19) se reducirá considerablemente el riesgo de contagio en un espacio interior, ya que el usuario recibe alertas de cuándo el nivel de C02 es excesivo y la calidad del aire debe renovarse.

Otras de sus funciones, consideradas imprescindibles tanto actualmente como de cara al futuro son:

  • La posibilidad de comprobar el tiempo real la calidad del aire;
  • La ya mencionada anteriormente posibilidad de conocer mediante alertas el exceso de CO2 en el interior del local;
  • La reducción de exposición a la COVID-19 y otros agentes bacterianos;
  • La posibilidad de activar la renovación del aire de manera automática, con la que en todo momento la calidad de aire del negocio será óptima para evitar la transmisión del virus.

Comunidades que ya lo están aplicando

En Baleares ya se había aprobado esta norma, lo que indica que después de su reciente ratificación en Galicia, probablemente estamos más cerca de una imposición a nivel global.

Según el medio Crónica Balear, “el conseller de Modelo Económico, Turismo y Trabajo, Iago Negueruela, ha informado de que el Govern trabaja en nuevas medidas para el sector de la restauración para hacer frente a la COVID-19, que incluye la obligación de instalar un medidor de CO2 para que los clientes puedan comprobar que están bien ventilados«.

Para ellos, afirman, «lo prioritario» es la seguridad sanitaria a la vez que «mantener esta actividad económica para dar seguridad a los trabajadores y clientes».

Por su parte la Comunidad de Madrid está comenzando a trasladar estos dispositivos a otros entornos como los centros educativos. De esta manera se evitará una mala calidad del aire y posible contagio en puntos críticos (espacios cerrados con numerosas personas) donde el virus es claramente más transmisible.

¿Qué pasará con estos dispositivos después de la pandemia?

La realidad es que un medidor de CO2 no es de uso exclusivo para la situación que se está viviendo. De hecho, ya se afirma que es una gran inversión y una fuerte apuesta de cara a un futuro. Gracias a su implementación, la hostelería podrá ofrecer a sus clientes entornos mucho más limpios, seguros y libres de cualquier agente bacteriano, además de otorgar a su negocio un punto a favor en cuanto a seguridad en cada uno de sus espacios.

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